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Sistema de precolisión

Sécurité

Precio medio

500€ - 2000€

El sistema de precolisión, también conocido bajo diversas denominaciones comerciales (Pre-Safe, Pre-Sense, Front Assist), es una tecnología avanzada de seguridad activa diseñada para prevenir colisiones o mitigar su gravedad. Este sistema utiliza una combinación de sensores, como radares, cámaras y, a veces, sistemas láser (lidar), para supervisar continuamente la carretera frente al vehículo. Al analizar los datos en tiempo real, detecta situaciones de riesgo, como una desaceleración repentina del vehículo precedente o la presencia de un obstáculo inesperado (peatón, ciclista). Cuando se identifica un peligro de colisión, el sistema reacciona en varias etapas. Generalmente, comienza con una alerta visual y/o sonora para advertir al conductor. Si este no reacciona, el sistema puede tomar medidas preparatorias, como el pretensado del sistema de frenos para una respuesta más rápida o el pretensado de los cinturones de seguridad. En una fase final, si la colisión se considera inevitable, puede activar de forma autónoma una frenada de emergencia (AEB - Autonomous Emergency Braking) para reducir la velocidad de impacto o, idealmente, evitar el accidente por completo. Esta tecnología es un pilar de los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) y contribuye significativamente a la mejora de la seguridad vial.

Ventajas

  • Reducción significativa del riesgo de colisiones frontales
  • Disminución de la gravedad de los accidentes y de las lesiones asociadas
  • Mayor protección de los usuarios vulnerables (peatones, ciclistas)
  • Asistencia al conductor en situaciones de emergencia, reduciendo el estrés

Más información

El Sistema Precolisión: Su ángel de la guarda en la carretera

En el panorama automovilístico moderno, la seguridad ya no es solo una cuestión de carrocería reforzada y airbags. La seguridad activa, aquella que interviene para evitar el accidente, ha adquirido un papel preponderante. En el corazón de esta revolución se encuentra el sistema precolisión, una tecnología inteligente que actúa como un copiloto atento, listo para intervenir en una fracción de segundo para protegerle a usted y a los demás usuarios de la carretera.

¿Cómo funciona un sistema precolisión?

El principio del sistema precolisión se basa en una cadena de acciones: detectar, analizar y actuar. Para ello, se apoya en un conjunto de tecnologías de vanguardia integradas en el vehículo.

  • Los sensores: los ojos del vehículo. Una cámara situada en la parte superior del parabrisas, uno o varios radares alojados en la parrilla o en el parachoques delantero, y a veces sensores LiDAR, escanean permanentemente el entorno. Miden las distancias, las velocidades relativas e identifican la naturaleza de los objetos (vehículo, peatón, ciclista).
  • La unidad de control (ECU): el cerebro. Los datos recopilados por los sensores se transmiten a un potente calculador. Este los analiza en tiempo real para evaluar el riesgo de colisión. Si la trayectoria del vehículo converge peligrosamente con un obstáculo, el sistema activa un procedimiento de alerta e intervención.

Las diferentes fases de intervención

La intervención del sistema precolisión es progresiva y está diseñada para dejar al conductor la posibilidad de retomar el control en cualquier momento.

  1. Fase 1: La alerta. En caso de peligro moderado, el sistema emite una alerta visual (un pictograma en el cuadro de mandos o en el Head-Up Display) y sonora (un pitido). Es un primer aviso para llamar la atención del conductor.
  2. Fase 2: La preparación. Si el conductor no reacciona y el riesgo se intensifica, el sistema pasa a la siguiente etapa. Puede precargar el circuito de frenado para obtener una respuesta máxima tan pronto como el conductor pulse el pedal, y empezar a pretensar los cinturones de seguridad para mantener a los ocupantes en una posición óptima.
  3. Fase 3: La intervención activa. Si la colisión es inminente e inevitable sin acción, el sistema toma el control y acciona el freno de emergencia autónomo (AEB). Incluso si no siempre puede evitar el impacto, reducir la velocidad, aunque sea en unos pocos km/h, disminuye considerablemente la energía del choque y, por lo tanto, la gravedad de las consecuencias.

Un equipamiento con múltiples ventajas y denominaciones

El beneficio principal del sistema precolisión es evidente: la reducción del número y de la gravedad de los accidentes, especialmente las colisiones por alcance, muy frecuentes en ciudad y en los atascos. Además, las versiones más avanzadas integran la detección de peatones y ciclistas, ofreciendo una protección esencial para los usuarios más vulnerables.

Cada fabricante ha desarrollado su propia tecnología con una denominación comercial distinta:

  • Pre-Safe® en Mercedes-Benz
  • Pre Sense en Audi
  • Front Assist en Volkswagen
  • Active Guard en BMW
  • Toyota Safety Sense (PCS) en Toyota
  • Active Safety Brake en Peugeot y Citroën

Los límites que no hay que olvidar

A pesar de ser extremadamente eficaz, el sistema precolisión sigue siendo una ayuda a la conducción (ADAS) y no un piloto automático. Su eficacia puede verse reducida por condiciones meteorológicas adversas (lluvia intensa, nieve, niebla) que perturben los sensores. Del mismo modo, una cámara o un radar sucios u obstruidos pueden provocar un mal funcionamiento. Por lo tanto, el conductor debe seguir manteniendo el control de su vehículo y ser consciente de que esta tecnología es una red de seguridad adicional, no una excusa para la falta de atención. En definitiva, el sistema precolisión es uno de los avances más significativos de los últimos años en materia de seguridad, marcando un paso crucial hacia una conducción más segura y serena.

Finitions équipées

63 finition(s) proposent cet équipement

Equipos asociados

Frenado de emergencia autónomo (AEB)

El Frenado de Emergencia Autónomo, conocido por sus siglas AEB (Autonomous Emergency Braking), es un sistema de seguridad activa fundamental en el automóvil moderno. Clasificado entre los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS), su misión es prevenir colisiones frontales o, en su defecto, reducir drásticamente su gravedad. Para ello, se basa en un conjunto de sensores sofisticados —cámaras montadas en el parabrisas, radares integrados en la parrilla y/o LiDARs— que escanean permanentemente el entorno situado en la parte delantera del vehículo. El ordenador de a bordo analiza en tiempo real los datos de estos sensores para calcular la distancia y la velocidad relativa de otros vehículos, así como de los usuarios más vulnerables como los peatones y los ciclistas. Si el sistema detecta una situación crítica en la que una colisión es inminente y el conductor no muestra ninguna reacción (frenado o esquiva), el AEB toma el control de manera autónoma y progresiva. Primero emite alertas visuales y sonoras. Si no hay respuesta, puede acondicionar previamente el sistema de frenado para una eficacia máxima, aplicar un frenado parcial y, en último recurso, un frenado de emergencia a plena potencia. Su eficacia reconocida lo ha convertido en un criterio esencial para la obtención de las 5 estrellas en las pruebas Euro NCAP y en una tecnología obligatoria en todos los nuevos tipos de vehículos comercializados en Europa desde julio de 2022, de conformidad con la normativa GSR 2.

Asistente de frenado de emergencia

El Asistente de Frenado de Emergencia (AFU), también conocido por sus siglas en inglés EBA (Emergency Brake Assist), es un sistema de seguridad activa diseñado para ayudar al conductor a alcanzar la fuerza de frenado máxima en caso de situación crítica. Este sistema analiza permanentemente la velocidad y la fuerza con las que el conductor presiona el pedal de freno. Si detecta una acción rápida y repentina, característica de una frenada de pánico, el AFU interpreta que el conductor desea una parada inmediata. A continuación, aumenta instantánea y automáticamente la presión en el circuito de frenado hasta el umbral de activación del ABS, incluso si el conductor no ha pisado el pedal a fondo. El objetivo principal es compensar el reflejo humano que a menudo consiste en no frenar con la fuerza suficiente en una situación de emergencia. Al garantizar una deceleración óptima desde los primeros instantes, el AFU permite reducir de manera significativa la distancia de parada, pudiendo así evitar una colisión o disminuir drásticamente su gravedad. Este sistema funciona en perfecta sinergia con el ABS (que evita el bloqueo de las ruedas) y el ESP (que mantiene la trayectoria del vehículo), formando así un trío esencial para la seguridad activa moderna.

Alerta de colisión frontal

La alerta de colisión frontal, a menudo denominada por sus siglas en inglés FCW (Forward Collision Warning), es un sistema de seguridad activa diseñado para prevenir o mitigar accidentes por alcance frontal. Mediante una combinación de sensores como radares, cámaras o LiDAR (detección y medición de distancias por luz) montados en la parte delantera del vehículo, el sistema supervisa continuamente la carretera. Analiza en tiempo real la distancia y la velocidad relativa del vehículo precedente, así como otros obstáculos potenciales como peatones o ciclistas. Si el sistema detecta una reducción rápida de la distancia y calcula un riesgo inminente de colisión, avisa al conductor. Estas alertas pueden adoptar varias formas, a menudo combinadas para maximizar su eficacia: una señal visual en el salpicadero o en la pantalla frontal (HUD), una alerta acústica aguda y, a veces, una vibración en el volante o un breve toque de freno (alerta háptica). Este sistema es una primera línea de defensa crucial, ya que otorga al conductor un tiempo de reacción adicional muy valioso para frenar o realizar una maniobra evasiva. A menudo es el precursor y el complemento indispensable del sistema de frenado de emergencia autónomo (AEB), que puede intervenir si el conductor no reacciona a la alerta.

Control de crucero adaptativo (ACC)

El control de crucero adaptativo, conocido por las siglas ACC (Adaptive Cruise Control), es un sistema avanzado de asistencia a la conducción (ADAS) que representa una evolución importante del control de crucero convencional. Mientras que este último se limita a mantener una velocidad fija, el ACC ajusta de manera inteligente y automática la marcha del vehículo para conservar una distancia de seguridad preestablecida con el vehículo precedente. Para ello, se basa en sensores sofisticados (radar, Lidar y/o cámara) situados en la parte delantera, que analizan continuamente el tráfico. Si el vehículo de delante frena, el ACC ordena una deceleración, que puede llegar hasta la activación de los frenos. En cuanto la vía queda libre, acelera de nuevo para alcanzar la velocidad programada. Los sistemas más avanzados, denominados «Stop & Go», gestionan incluso las paradas completas en los embalses y los reinicios automáticos, ofreciendo un confort inigualable en tráfico denso. Al automatizar la gestión de la distancia y de la velocidad, el ACC disminuye la carga mental del conductor, reduce el riesgo de colisión por alcance y mejora la fluidez del tráfico, constituyendo un pilar tecnológico fundamental de la conducción semiautónoma.

Detector de ángulo muerto

El detector de ángulo muerto, a menudo designado por las siglas BSM (Blind Spot Monitoring), es un sistema de asistencia a la conducción (ADAS) fundamental para la seguridad automovilística moderna. Su función es vigilar las zonas laterales y traseras del vehículo, invisibles para el conductor a través de los retrovisores o por visión directa. Para ello, se basa en una red de sensores, típicamente radares de corto alcance ocultos en las esquinas del parachoques trasero o bajo las carcasas de los retrovisores exteriores. En cuanto un vehículo (coche, moto, camión) entra en este ángulo muerto, el sistema avisa al conductor. La advertencia suele adoptar la forma de un testigo luminoso, generalmente un icono naranja o rojo, que se enciende en el retrovisor exterior del lado correspondiente. Si el conductor acciona el intermitente para cambiar de carril mientras hay un peligro presente, la alerta se intensifica mediante un parpadeo rápido del testigo, a menudo acoplado a una señal acústica o a una vibración en el volante. Los sistemas más avanzados, calificados de activos, pueden llegar a aplicar un ligero contravolante en la dirección para disuadir de la maniobra y prevenir una colisión. Particularmente eficaz en vías rápidas y en tráfico denso, esta tecnología se ha convertido en un estándar de seguridad imprescindible, reduciendo significativamente el riesgo de accidentes relacionados con los cambios de carril.