Espejos retrovisores fotocromáticos
ConfortPrecio medio
400€ - 1200€
Los espejos retrovisores fotocromáticos, también conocidos como retrovisores electrocrómicos o de oscurecimiento automático, son elementos de confort y seguridad diseñados para reducir el deslumbramiento causado por los faros de los vehículos que circulan detrás al conducir de noche. A diferencia de los retrovisores manuales día/noche que requieren manipulación, esta tecnología funciona de forma totalmente automática. El sistema suele utilizar dos sensores de luz: uno orientado hacia adelante para medir la luz ambiental y otro hacia atrás para detectar la intensidad luminosa de los faros. Cuando se detecta una diferencia significativa (noche oscura y faros deslumbrantes), se aplica una pequeña tensión eléctrica a una capa de gel electroquímico situada entre dos placas de vidrio del espejo. Esta tensión provoca el oscurecimiento del gel, lo que tiene el efecto de disminuir la reflectividad del espejo y, por tanto, la intensidad de la luz reflejada hacia los ojos del conductor. El proceso es progresivo y reversible: en cuanto desaparece la fuente de deslumbramiento, el espejo recupera su claridad normal. Esta tecnología se puede aplicar al retrovisor interior así como a los retrovisores exteriores (del lado del conductor y, a veces, del pasajero) para una protección completa.
Ventajas
- ✓Reducción significativa de la fatiga visual y el estrés durante la conducción nocturna.
- ✓Mejora de la seguridad al evitar el deslumbramiento repentino y la pérdida temporal de visión.
- ✓Funcionamiento totalmente automático, sin necesidad de intervención por parte del conductor.
- ✓Transición suave y progresiva del tono, ofreciendo un confort visual constante.
Más información
¿Qué es un retrovisor fotocromático?
Los retrovisores fotocromáticos, llamados más comúnmente electrocromos en el ámbito de la automoción, representan un avance importante para el confort y la seguridad durante la conducción nocturna. Su función principal es reducir automáticamente el deslumbramiento provocado por los faros de los vehículos que le preceden. Se acabó el gesto manual para cambiar el retrovisor a la posición de noche; esta tecnología se encarga de todo, ofreciendo una experiencia de conducción más serena y menos fatigosa. A menudo de serie en los vehículos de gama alta, esta opción se está democratizando y está disponible en muchos modelos de gamas intermedias, generalmente dentro de paquetes de confort o visibilidad.
¿Cómo funciona esta tecnología antideslumbramiento?
El funcionamiento de los retrovisores fotocromáticos se basa en un principio de electroquímica simple pero ingenioso. El espejo no es una simple superficie reflectante, sino un conjunto complejo:
Los sensores de luz: El sistema integra dos sensores. El primero, situado en la parte delantera del espejo retrovisor, mide la luminosidad ambiental para determinar si es de día o de noche. El segundo, orientado hacia atrás, detecta la intensidad luminosa de los faros de los coches que circulan detrás.
El gel electroquímico: Entre dos finas capas de vidrio se encuentra un gel conductor especial. Es el corazón del sistema.
El proceso de oscurecimiento: Cuando el primer sensor detecta la oscuridad y el segundo sensor percibe una luz intensa (un deslumbramiento), un microprocesador envía un débil impulso eléctrico a través del gel. Esta tensión modifica las propiedades químicas del gel, haciéndolo oscurecer. Cuanto más fuerte es la luz detectada, más se oscurece el gel, disminuyendo así la cantidad de luz reflejada hacia los ojos del conductor.
El retorno a la normalidad: Tan pronto como desaparece la fuente de deslumbramiento (el coche cambia de carril, por ejemplo), se corta la tensión eléctrica y el gel vuelve a ser transparente, devolviendo al espejo su claridad máxima.
Este sistema puede equipar el espejo retrovisor interior central, pero también los retrovisores exteriores, para una protección completa contra el deslumbramiento.
Las principales ventajas para el conductor
La integración de retrovisores fotocromáticos ofrece beneficios concretos e inmediatos:
Mayor seguridad: El deslumbramiento repentino puede cegar a un conductor durante varios segundos, un tiempo de reacción crucial en la carretera. Al modular la luz, estos retrovisores mantienen una visibilidad trasera óptima y permiten al conductor mantenerse concentrado en la carretera que tiene por delante.
Confort visual superior: La conducción nocturna, especialmente en trayectos largos, puede ser cansada para los ojos. Al eliminar la necesidad de entrecerrar los ojos o protegerse manualmente de la luz, esta tecnología reduce considerablemente la fatiga ocular y el estrés.
Simplicidad y automatización: El sistema es totalmente pasivo. No hay ningún botón que pulsar ni palanca que manipular. El conductor no tiene que preocuparse por ello, lo que le permite concentrarse al 100% en su conducción.
Estética y modernidad: Más allá de su aspecto funcional, estos retrovisores suelen asociarse a acabados más modernos y de alta gama, realzando el interior del vehículo.
Fotocromático vs. Electrocromo: ¿cuál es la diferencia?
En el lenguaje cotidiano y comercial, los términos "fotocromático" y "electrocromo" se utilizan de manera intercambiable para designar los retrovisores de oscurecimiento automático. Técnicamente, el término "electrocromo" (que significa "color por electricidad") es más preciso, ya que el cambio de tono se desencadena por una corriente eléctrica. Un material "fotocromático" (como en las lentes de las gafas) reacciona, en cambio, directamente a la intensidad de los rayos UV, sin intervención eléctrica. Sin embargo, en el contexto del automóvil, ambos términos se refieren a la misma funcionalidad antideslumbramiento automática. Se distinguen claramente del retrovisor manual día/noche clásico, que funciona mediante un basculamiento mecánico que modifica el ángulo de reflexión.
Finitions équipées
24 finition(s) proposent cet équipement
Toyota Toyota Land Cruiser
Légende (Generación 150 / J15 fase 2) (2014-2017)
Toyota Toyota Proace City
Dynamic (2ª generación / restyling) (2024-2026)
Volvo Volvo V50
Summum Business (1.ª generación) (2010-2012)
Škoda Škoda Scala
Business (1ª generación) (2020-2023)
Equipos asociados
Encendido automático de luces
El encendido automático de luces es un sistema de asistencia a la conducción diseñado para mejorar la seguridad y el confort del conductor. Gracias a un sensor de luminosidad, generalmente ubicado en la parte superior del parabrisas, cerca del retrovisor interior, el vehículo detecta las variaciones de la luz ambiental. Cuando la luminosidad desciende por debajo de un umbral predefinido, como al atardecer, a la entrada de un túnel, en un aparcamiento subterráneo o durante condiciones meteorológicas adversas, el sistema activa automáticamente las luces de cruce y las luces traseras. A la inversa, cuando la luminosidad vuelve a ser suficiente, las luces se apagan por sí mismas. Esta automatización exime al conductor de cualquier intervención manual, permitiéndole concentrarse plenamente en la carretera. Además de garantizar una visibilidad óptima en todas las circunstancias, este dispositivo previene despistes potencialmente peligrosos y evita multas relacionadas con la ausencia de iluminación reglamentaria. A menudo acoplado a los limpiaparabrisas automáticos, hoy en día constituye un equipamiento de serie en la mayoría de los vehículos nuevos, contribuyendo activamente a la seguridad activa y pasiva.
Sensores de luminosidad
El sensor de luminosidad es un componente electrónico fundamental de los sistemas de asistencia a la conducción (ADAS), desempeñando un papel crucial para la seguridad activa y el confort. Típicamente alojado en una carcasa compacta en la base del parabrisas, detrás del retrovisor central, muy a menudo se combina con el sensor de lluvia. Su función principal es medir de forma continua la intensidad de la luz ambiental gracias a uno o varios fotodiodos. Cuando esta intensidad luminosa cae por debajo de un umbral predefinido (crepúsculo, entrada de túnel, aparcamiento subterráneo, lluvias intensas), el sensor transmite una información al calculador de a bordo (BCM). Este último activa entonces instantáneamente el encendido automático de las luces de cruce y de las luces traseras, asegurando que el vehículo permanezca visible y que el conductor se beneficie de una visibilidad óptima sin ninguna intervención por su parte. Más allá de esta función principal, el sensor de luminosidad participa activamente en el confort visual en el habitáculo. Ordena el ajuste de la intensidad de la iluminación del salpicadero, de la pantalla de infoentretenimiento y del sistema de visualización frontal (Head-Up Display), reduciendo su brillo por noche para evitar deslumbramientos y fatiga ocular. Este automatismo inteligente es hoy en día un estándar en la mayoría de los vehículos nuevos.
Espejos retrovisores térmicos
Los espejos retrovisores térmicos, también conocidos como espejos calefactables, son un equipamiento de confort y seguridad para el automóvil esencial, especialmente en regiones con inviernos rigurosos o clima húmedo. Esta tecnología integra una resistencia eléctrica, en forma de una fina película calefactora, directamente detrás de la superficie de cristal del espejo. Cuando se activa, generalmente mediante el mismo botón que el desempañador de la luneta trasera, esta resistencia calienta delicadamente el vidrio. Este proceso permite eliminar rápida y eficazmente la escarcha, el hielo, el vaho o la condensación que pueden obstaculizar la visión del conductor hacia atrás y hacia los lados. En pocos minutos, los espejos retrovisores vuelven a estar perfectamente claros, asegurando una visibilidad óptima de los ángulos muertos y del entorno del vehículo. Inicialmente reservada para vehículos de gama alta, esta funcionalidad se ha democratizado ampliamente y ahora se ofrece de serie o como opción en una gran mayoría de nuevos modelos. Representa un ahorro de tiempo considerable por la mañana y un elemento de seguridad activa muy importante al reducir los riesgos relacionados con una mala visibilidad lateral.
Espejo retrovisor interior electrocrómico
El espejo retrovisor interior electrocrómico, también conocido como retrovisor antideslumbrante automático, es un elemento de confort y seguridad que se oscurece automáticamente para reducir el deslumbramiento causado por los faros de los vehículos que circulan detrás. A diferencia de los retrovisores manuales tradicionales que requieren manipulación para cambiar entre los modos día y noche, el modelo electrocrómico ajusta su nivel de tintado de forma progresiva y autónoma. Está compuesto por un vidrio especial que integra un gel o líquido electroquímico entre dos capas. Dos sensores de luz, uno orientado hacia adelante (que mide la luminosidad ambiental) y otro hacia atrás (que detecta la intensidad de los faros), trabajan conjuntamente. Cuando el sensor trasero detecta una luz intensa mientras el sensor delantero percibe oscuridad, un microprocesador envía una débil corriente eléctrica al gel, el cual se oscurece. Esta reacción química absorbe la luz y disminuye la intensidad del reflejo, protegiendo así los ojos del conductor. En cuanto desaparece la fuente de luz intensa, se corta la corriente y el retrovisor recupera su claridad máxima. Esta sofisticada tecnología mejora considerablemente el confort visual y la seguridad durante la conducción nocturna.
Detector de ángulo muerto
El detector de ángulo muerto, a menudo designado por las siglas BSM (Blind Spot Monitoring), es un sistema de asistencia a la conducción (ADAS) fundamental para la seguridad automovilística moderna. Su función es vigilar las zonas laterales y traseras del vehículo, invisibles para el conductor a través de los retrovisores o por visión directa. Para ello, se basa en una red de sensores, típicamente radares de corto alcance ocultos en las esquinas del parachoques trasero o bajo las carcasas de los retrovisores exteriores. En cuanto un vehículo (coche, moto, camión) entra en este ángulo muerto, el sistema avisa al conductor. La advertencia suele adoptar la forma de un testigo luminoso, generalmente un icono naranja o rojo, que se enciende en el retrovisor exterior del lado correspondiente. Si el conductor acciona el intermitente para cambiar de carril mientras hay un peligro presente, la alerta se intensifica mediante un parpadeo rápido del testigo, a menudo acoplado a una señal acústica o a una vibración en el volante. Los sistemas más avanzados, calificados de activos, pueden llegar a aplicar un ligero contravolante en la dirección para disuadir de la maniobra y prevenir una colisión. Particularmente eficaz en vías rápidas y en tráfico denso, esta tecnología se ha convertido en un estándar de seguridad imprescindible, reduciendo significativamente el riesgo de accidentes relacionados con los cambios de carril.