Espejo retrovisor interior electrocrómico
ConfortPrecio medio
150€ - 500€
El espejo retrovisor interior electrocrómico, también conocido como retrovisor antideslumbrante automático, es un elemento de confort y seguridad que se oscurece automáticamente para reducir el deslumbramiento causado por los faros de los vehículos que circulan detrás. A diferencia de los retrovisores manuales tradicionales que requieren manipulación para cambiar entre los modos día y noche, el modelo electrocrómico ajusta su nivel de tintado de forma progresiva y autónoma. Está compuesto por un vidrio especial que integra un gel o líquido electroquímico entre dos capas. Dos sensores de luz, uno orientado hacia adelante (que mide la luminosidad ambiental) y otro hacia atrás (que detecta la intensidad de los faros), trabajan conjuntamente. Cuando el sensor trasero detecta una luz intensa mientras el sensor delantero percibe oscuridad, un microprocesador envía una débil corriente eléctrica al gel, el cual se oscurece. Esta reacción química absorbe la luz y disminuye la intensidad del reflejo, protegiendo así los ojos del conductor. En cuanto desaparece la fuente de luz intensa, se corta la corriente y el retrovisor recupera su claridad máxima. Esta sofisticada tecnología mejora considerablemente el confort visual y la seguridad durante la conducción nocturna.
Ventajas
- ✓Reducción automática del deslumbramiento de los faros
- ✓Mejora significativa de la seguridad durante la conducción nocturna
- ✓Aumento del confort de conducción al eliminar las manipulaciones manuales
- ✓Preservación de la agudeza visual nocturna del conductor
Más información
¿Qué es un espejo retrovisor interior electrocrómico?
El espejo retrovisor interior electrocrómico es una innovación tecnológica importante para el confort y la seguridad en el automóvil. A menudo denominado "retrovisor día/noche automático", su función principal es proteger al conductor del deslumbramiento potencialmente peligroso provocado por los faros de los vehículos que le siguen por la noche. En lugar de tener que accionar manualmente una pestaña, este sistema ajusta automáticamente y de forma progresiva el tono del espejo para ofrecer una visibilidad óptima en cualquier circunstancia nocturna. Representa una evolución significativa en comparación con los sistemas manuales, aportando una solución "inteligente" a un problema común.
¿Cómo funciona esta tecnología antideslumbramiento?
El funcionamiento del espejo retrovisor electrocrómico se basa en un principio electroquímico sofisticado. El espejo no es una simple superficie reflectante; se trata de un conjunto complejo que contiene un gel o un líquido electroquímico intercalado entre dos placas de vidrio.
El sistema está controlado por dos sensores de luz:
Un sensor de luz ambiental: Generalmente situado en la parte delantera del retrovisor (lado del parabrisas), detecta el nivel de luminosidad general. Permite al sistema saber si es de día o de noche.
Un sensor de luz dirigida: Colocado en el propio espejo, está orientado hacia la parte trasera del vehículo y mide la intensidad luminosa de los faros de los coches que circulan detrás.
Cuando el vehículo circula de noche (el sensor ambiental detecta oscuridad) y se acerca un vehículo seguidor con faros potentes (el sensor trasero detecta una fuerte luminosidad), un microprocesador aplica una baja tensión eléctrica al gel electroquímico. Esta tensión desencadena una reacción de oxidación-reducción que oscurece el gel. Cuanto más intensa es la luz detectada, más se oscurece el gel, absorbiendo así el exceso de luz y devolviendo al conductor únicamente una imagen atenuada y sin deslumbramientos. El proceso es totalmente progresivo y reversible: en cuanto la fuente luminosa disminuye, se corta la tensión y el retrovisor vuelve a ser perfectamente claro.
¿Cuáles son las principales ventajas del retrovisor electrocrómico?
La adopción de esta tecnología ofrece múltiples beneficios que mejoran la experiencia de conducción.
Mayor seguridad: Al eliminar el deslumbramiento, el retrovisor electrocrómico previene la ceguera temporal y la fatiga ocular. El conductor puede mantenerse concentrado en la carretera que tiene por delante, sin distracciones ni molestias por lo que ocurre detrás.
Confort de conducción óptimo: La automatización completa del sistema significa que el conductor ya no tiene que preocuparse por ajustar su retrovisor. Se acabó el gesto de accionar la pestaña, a menudo impreciso en plena conducción. El confort visual es constante.
Mejor conservación de la visión nocturna: El ojo humano tarda tiempo en adaptarse a la oscuridad. Estar expuesto a destellos de luz brillante puede arruinar dicha adaptación. El retrovisor electrocrómico mantiene un nivel de luminosidad estable, ayudando a que los ojos del conductor permanezcan aclimatados a las condiciones de poca luz.
Integración tecnológica: En muchos vehículos modernos, los espejos retrovisores exteriores del lado del conductor también son electrocrómicos y están sincronizados con el retrovisor interior, ofreciendo una protección antideslumbramiento completa.
Disponibilidad y coste de la opción
Antiguamente reservado para vehículos de gama alta, el espejo retrovisor interior electrocrómico se ha democratizado ampliamente. Hoy en día se ofrece de serie en la mayoría de los acabados superiores de fabricantes generalistas como Peugeot, Renault o Volkswagen, y sigue siendo un estándar en marcas premium como BMW, Audi y Mercedes-Benz. En los acabados intermedios, suele incluirse en "Packs Confort" o "Packs Visibilidad" por un coste adicional moderado, generalmente comprendido entre 150 € y 500 € en función del paquete y del fabricante. Teniendo en cuenta la mejora significativa en confort y seguridad, se trata de una inversión muy recomendada para los conductores que realizan trayectos nocturnos con regularidad.
Finitions équipées
72 finition(s) proposent cet équipement
Toyota Toyota Verso-S
Executive (1ª generación) (2012-2015)
Toyota Toyota Yaris
Collection (3ª generación XP130) (2011-2020)
Toyota Toyota Yaris Cross
Dynamic (facelift 2024 - 1ª generación) (2024-2026)
Volkswagen Volkswagen CC
Carat (1ª generación - Passat CC) (2010-2012)
Volkswagen Volkswagen Jetta
Carat (6ª generación A6) (2011-2016)
Volkswagen Volkswagen Passat
Carat Edition (B7) (2012-2014)
Volvo Volvo S40
Summum (2ª generación) (2010-2012)
Volvo Volvo V40
Summum (Fase 1) (2012-2016)
Volvo Volvo V50
Summum (1ª generación) (2010-2012)
Volvo Volvo V70
Momentum Business Elegance (3ª generación) (2013-2015)
Škoda Škoda Octavia
Elegance (Octavia III) (2013-2017)
Škoda Škoda Yeti
Elegance (1ª generación - fase 1) (2010-2013)
Equipos asociados
Encendido automático de luces
El encendido automático de luces es un sistema de asistencia a la conducción diseñado para mejorar la seguridad y el confort del conductor. Gracias a un sensor de luminosidad, generalmente ubicado en la parte superior del parabrisas, cerca del retrovisor interior, el vehículo detecta las variaciones de la luz ambiental. Cuando la luminosidad desciende por debajo de un umbral predefinido, como al atardecer, a la entrada de un túnel, en un aparcamiento subterráneo o durante condiciones meteorológicas adversas, el sistema activa automáticamente las luces de cruce y las luces traseras. A la inversa, cuando la luminosidad vuelve a ser suficiente, las luces se apagan por sí mismas. Esta automatización exime al conductor de cualquier intervención manual, permitiéndole concentrarse plenamente en la carretera. Además de garantizar una visibilidad óptima en todas las circunstancias, este dispositivo previene despistes potencialmente peligrosos y evita multas relacionadas con la ausencia de iluminación reglamentaria. A menudo acoplado a los limpiaparabrisas automáticos, hoy en día constituye un equipamiento de serie en la mayoría de los vehículos nuevos, contribuyendo activamente a la seguridad activa y pasiva.
Sensores de luminosidad
El sensor de luminosidad es un componente electrónico fundamental de los sistemas de asistencia a la conducción (ADAS), desempeñando un papel crucial para la seguridad activa y el confort. Típicamente alojado en una carcasa compacta en la base del parabrisas, detrás del retrovisor central, muy a menudo se combina con el sensor de lluvia. Su función principal es medir de forma continua la intensidad de la luz ambiental gracias a uno o varios fotodiodos. Cuando esta intensidad luminosa cae por debajo de un umbral predefinido (crepúsculo, entrada de túnel, aparcamiento subterráneo, lluvias intensas), el sensor transmite una información al calculador de a bordo (BCM). Este último activa entonces instantáneamente el encendido automático de las luces de cruce y de las luces traseras, asegurando que el vehículo permanezca visible y que el conductor se beneficie de una visibilidad óptima sin ninguna intervención por su parte. Más allá de esta función principal, el sensor de luminosidad participa activamente en el confort visual en el habitáculo. Ordena el ajuste de la intensidad de la iluminación del salpicadero, de la pantalla de infoentretenimiento y del sistema de visualización frontal (Head-Up Display), reduciendo su brillo por noche para evitar deslumbramientos y fatiga ocular. Este automatismo inteligente es hoy en día un estándar en la mayoría de los vehículos nuevos.
Espejo retrovisor interior electrocrómico
El espejo retrovisor interior electrocrómico, también conocido como espejo antideslumbrante automático, es un elemento de confort y seguridad que ajusta automáticamente su tono para reducir el deslumbramiento causado por los faros de los vehículos que circulan detrás. A diferencia del modelo manual, que requiere accionar una pestaña, este sistema funciona de manera totalmente autónoma. Está compuesto por dois sensores de luz: uno orientado hacia la parte delantera del vehículo para medir la luminosidad ambiental y otro hacia la parte trasera para detectar la intensidad lumínica de los faros. Entre las dos capas de vidrio del espejo se encuentra un gel electroquímico. Cuando el sensor trasero detecta una luz intensa (deslumbramiento) mientras que el sensor delantero percibe oscuridad, se envía una corriente eléctrica de baja tensión al gel. Esta reacción química oscurece el espejo de forma progresiva y proporcional a la intensidad del deslumbramiento, absorbiendo la luz y devolviendo únicamente una imagen atenuada al conductor. En cuanto la fuente de luz desaparece, el espejo vuelve a aclararse instantáneamente. Esta tecnología mejora considerablemente el confort de conducción nocturna y la seguridad al evitar la fatiga visual y las distracciones asociadas al ajuste manual.
Detector de ángulo muerto
El detector de ángulo muerto, a menudo designado por las siglas BSM (Blind Spot Monitoring), es un sistema de asistencia a la conducción (ADAS) fundamental para la seguridad automovilística moderna. Su función es vigilar las zonas laterales y traseras del vehículo, invisibles para el conductor a través de los retrovisores o por visión directa. Para ello, se basa en una red de sensores, típicamente radares de corto alcance ocultos en las esquinas del parachoques trasero o bajo las carcasas de los retrovisores exteriores. En cuanto un vehículo (coche, moto, camión) entra en este ángulo muerto, el sistema avisa al conductor. La advertencia suele adoptar la forma de un testigo luminoso, generalmente un icono naranja o rojo, que se enciende en el retrovisor exterior del lado correspondiente. Si el conductor acciona el intermitente para cambiar de carril mientras hay un peligro presente, la alerta se intensifica mediante un parpadeo rápido del testigo, a menudo acoplado a una señal acústica o a una vibración en el volante. Los sistemas más avanzados, calificados de activos, pueden llegar a aplicar un ligero contravolante en la dirección para disuadir de la maniobra y prevenir una colisión. Particularmente eficaz en vías rápidas y en tráfico denso, esta tecnología se ha convertido en un estándar de seguridad imprescindible, reduciendo significativamente el riesgo de accidentes relacionados con los cambios de carril.